NATACIÓN
Natación inclusiva para alumnado con ceguera o baja visión en la etapa educativa
Índice:
Importancia de la natación para personas con discapacidad visual
La natación es una de las actividades físicas más completas y accesibles para personas con baja visión o ceguera. Practicar deporte mejora la calidad de vida y favorece la integración social de las personas ciegas o con baja visión. De hecho, la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) destaca que el deporte adaptado permite a este colectivo socializar, entrenar y competir en igualdad de condiciones que el resto de deportistas, contribuyendo a derribar barreras actitudinales. Es fundamental fomentar desde edades tempranas la participación conjunta de alumnado con y sin discapacidad en las mismas actividades deportivas, ya que normalizar la inclusión a través del deporte educa en valores de igualdad de oportunidades desde la infancia.
La natación es un deporte especialmente inclusivo, pues requiere pocas adaptaciones para practicarse junto a personas con y sin discapacidad. Con apoyos mínimos, los alumnos con discapacidad física, visual o intelectual pueden participar plenamente en una misma sesión, ya que el medio acuático es versátil y equitativo. Esto la convierte en una actividad ideal en el contexto escolar inclusivo, fomentando la convivencia y la empatía. Además, aporta beneficios físicos y psicomotores al alumnado con discapacidad visual, como fuerza, resistencia, coordinación y equilibrio, ofreciendo una sensación de libertad y nuevas formas de desplazamiento al reducirse la influencia de la gravedad.
En España, la ONCE y la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC) promueven la iniciación deportiva de niños y jóvenes con discapacidad visual. La ONCE organiza encuentros de Escuelas Deportivas donde escolares ciegos o con baja visión comparten experiencias y fomentan su integración social mediante el deporte. En el medio acuático, estas actividades no se centran solo en el rendimiento, sino también en la rehabilitación, la educación física, el juego, la socialización o la estimulación temprana, aprovechando los beneficios del agua. Gracias a estos programas, muchos niños con ceguera superan el miedo al agua, ganan autonomía y confianza, y participan en igualdad con sus compañeros videntes.
Aprendizaje de la natación en la etapa educativa:
La enseñanza de la natación a alumnado con discapacidad visual se enmarca dentro de la educación física inclusiva, lo que implica adaptar la metodología para atender sus necesidades específicas sin apartarlos del grupo. El docente debe considerar la situación particular de cada alumno: no es lo mismo un niño ciego de nacimiento que otro que ha perdido la vista recientemente, ya que estos últimos pueden requerir apoyos iniciales adicionales para orientarse y desenvolverse. Es responsabilidad del educador comunicar de forma efectiva las instrucciones.
Los planteamientos didácticos básicos son similares a los de un alumno vidente, pero sí es cierto que el proceso debe ajustarse: el entrenamiento suele requerir un ritmo más lento, atención más individualizada y mucha paciencia, persiguiendo en última instancia los mismos objetivos que con cualquier nadador. Durante las primeras sesiones de familiarización con el medio acuático es importante brindar explicaciones claras y sencillas, apoyándose en el contacto físico para que el alumno comprenda lo que se le pide.
– Recomendaciones metodológicas y de seguridad:
1 – Entorno seguro y accesible:
Es fundamental retirar o fijar cualquier objeto extraño en los pasillos, andadores o zonas de paso que el alumno vaya a recorrer, evitando riesgos de tropiezo. También conviene comunicar cualquier cambio en la instalación que pudiera desorientar al alumno. Se recomienda adjudicar una calle lateral al grupo en el que haya un nadador ciego, de modo que el profesor pueda situarse en el borde cercano y facilitar las indicaciones verbales o táctiles, además de controlar mejor sus referencias en los ejercicios.
2 – Comunicación multisensorial:

Aprovechar todos los canales sensoriales disponibles para las instrucciones. Aunque la enseñanza de la natación tradicionalmente se apoya mucho en la demostración visual, en este caso no debemos depender únicamente de ella. Las explicaciones verbales claras, apoyadas con indicaciones sonoras y con feedback táctil, facilitarán que el alumno ciego entienda y ejecute los movimientos. Por ejemplo, podemos guiar manualmente la posición de sus brazos o piernas en tierra o en el agua. Una estrategia útil es realizar ciertas demostraciones fuera del agua: el profesor ejecuta el movimiento en tierra, permitiendo que el alumno toque las partes del cuerpo implicadas para sentir la mecánica, y luego el alumno practica ese movimiento primero en seco y después lo transfiere al agua.
3 – Adaptaciones y seguridad en el agua:
Durante la práctica, mantener vigilancia constante y anticipar situaciones de riesgo. Es crucial avisar al nadador ciego cuando se esté aproximando a un extremo de la piscina o cuando deba hacer el viraje, para evitar choques con la pared. Existen distintas técnicas de aviso:
- Avisador de toque (un bastón con una espuma en la punta) con el que un asistente toca ligeramente al nadador en la cabeza o espalda unos metros antes del borde.
- También se pueden emplear señales sonoras localizadas.
Asimismo, conviene delimitar claramente las zonas profundas y menos profundas para que el alumno las reconozca al tacto o con la ayuda del profesor.
4 – Trato e interacción:
Dirigirse siempre al alumno por su nombre cuando se le hable en clase o en la piscina. Esto no solo capta su atención de inmediato, sino que le ayuda a saber que el mensaje es para él. Igualmente, es importante presentar a todo el personal de la instalación que vaya a interactuar con el estudiante para que sepa quiénes son y qué función cumplen. De esta manera, se reduce su ansiedad al estar en un entorno nuevo y se favorece la confianza. El alumno con discapacidad visual debe sentirse acompañado, pero no sobreprotegido: hay que fomentar su autonomía en la medida de lo posible. Si surgen dudas sobre cómo brindarle ayuda en una situación concreta, lo más adecuado es preguntarle directamente al propio alumno qué prefiere o cómo se siente más cómodo, ya que él es la mejor fuente de información sobre sí mismo.
5 – Metodología progresiva y contenido:
Al igual que con cualquier aprendiz de natación, se debe seguir una secuencia de enseñanza gradual, asentando primero las habilidades básicas antes de pasar a tareas complejas. Las principales habilidades acuáticas básicas a dominar son
- Lla familiarización con el medio (perder el miedo al agua, sumergir la cabeza, abrir los ojos si tiene resto visual, etc.).
- La respiración en el agua.
- La flotación en distintas posturas (ventral, dorsal).
- La propulsión elemental mediante brazos y piernas.
Una vez que el alumno con ceguera consigue un desempeño confortable en estas habilidades básicas y ha desarrollado una buena orientación espacial acuática, estará preparado para aprender las técnicas de los estilos de natación (crol, braza, espalda, mariposa).
En esta etapa avanzada, el énfasis estará en las adaptaciones metodológicas ya mencionadas. Es importante destacar que el alumno ciego utiliza los mismos movimientos, técnicas y reglamentos de natación que cualquier otro nadador ( no hay una “natación diferente” para él ); la diferencia radica en cómo accede a la información durante el aprendizaje y en ciertos aspectos psicomotrices que requieren refuerzo extra.
- La lateralidad.
- El esquema corporal.
- La orientación en el espacio.
Adquieren especial relevancia en la enseñanza a niños con ceguera, pues necesitan una clara comprensión de su cuerpo y sus ejes para ejecutar las brazadas y patadas en distintas posiciones (boca abajo, boca arriba) sin referencias visuales. Por ello, el profesor debe integrar ejercicios que trabajen la percepción espacial y la propiocepción, de forma lúdica, antes y durante el aprendizaje de los estilos.
La natación competitiva y el deporte federado (aún más breve):
En España, la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC) coordina la natación para personas con discapacidad visual, en colaboración con el Comité Paralímpico Español y el Grupo Social ONCE. Ofrece un itinerario desde escuelas y programas municipales hasta campeonatos nacionales e internacionales y tecnificación.
La competición mantiene la normativa FINA (salidas, estilos, virajes) con adaptaciones mínimas y seguras:
- visadores/tappers para indicar el muro en virajes y llegadas.
- Gafas opacas obligatorias en ciegos totales para igualar condiciones.
- Apoyos logísticos para una comunicación clara con oficiales/entrenadores.
La clasificación funcional garantiza equidad.
- S11: ceguera total; compiten con gafas opacas y suelen requerir tap en cada viraje.
- S12: discapacidad visual severa, resto visual muy limitado.
- S13: discapacidad visual moderada (dentro de ceguera legal).
- Las pruebas se pueden agrupar por tiempos, pero las medallas se adjudican por clase.
Puente educativo–deportivo: iniciación en educación física inclusiva y escuelas municipales → clubes con experiencia en DV → ligas autonómicas/Ctos. de España → concentraciones y selecciones. Clave: formación técnica del personal y coordinación con familias/centros.
Metodología en rendimiento: se mantiene lo aprendido en etapa educativa —instrucción verbal precisa, referencias sonoras, feedback táctil/propioceptivo, trabajo de orientación espacial—, añadiendo control de ritmos, economía de nado, estrategias de prueba y automatización del viraje con tap. Rutinas estables y autogestión del material favorecen la autonomía del deportista.
Impacto: mejora la autoestima, disciplina y pertenencia, visibiliza capacidades y facilita detección de talento.
Marco internacional: alineación con IBSA/World para Swimming (criterios de clasificación y reglamento) y fomento de espacios compartidos con deportistas sin discapacidad cuando procede (open, controles de marca).
Idea fuerza: con pequeñas adaptaciones y una estructura federativa sólida, la natación ofrece un camino real de excelencia e inclusión desde la piscina escolar hasta la élite.






